22 diciembre 2011

Papudo indignado

¿Por qué los furiosos de hoy no patalearon cuando debían? ¿Por qué no tuvieron visión de desarrollo a tiempo y prefirieron consumir sus recursos por dos chauchas hace un par de décadas?   

POR FELIPE ASSADI, ARQUITECTO  
No a la Marina. Con esa consigna Papudo se niega a que "los ricos" inviertan en un proyecto de ampliación y mejoramiento de su marina, alegando que sólo beneficiará a algunos pero no a los pobladores que han hecho de Papudo lo que es hoy es. Páginas y campañas en redes sociales apoyan el incipiente movimiento en contra de este llamado "desarrollo falso".

Papudo es un paraíso. Al menos lo era antes de que lo charquearan con los edificios en altura que destruyeron la belleza de sus cerros con una arquitectura que desde el inicio dejó bastante que desear. Edificios poco apropiados que desescalaron el lugar, absorbiendo las vistas y perspectivas que las viejas casonas construidas entre los años 30 y 50, algunas de Josué Smith Solar, sostenían otorgándole elegancia al borde del balneario.
¿Por qué los furiosos de hoy no patalearon cuando debían? ¿Por qué no tuvieron visión de desarrollo a tiempo y prefirieron consumir sus recursos por dos chauchas hace un par de décadas?
La Marina, si bien no será usada por todos los indignados, tampoco debiera verse como un agente negativo y de uso exclusivo para los socios de un Club de Yates, por muy veraneantes que sean, y por muy intermitente que sea su uso. Un proyecto así es un polo de desarrollo para toda la comunidad, por donde se lo mire. Que el proyecto y su diseño no guste a algunos, es otro cuento. Pero por favor paren con la burrada de pueblerinos amedrentados por el desarrollador rico que viene de Zapallar y Cachagua a comprarse el pobre pueblo.

Ese viejo cuento no contribuye a lo que podría ser la reestructuración de un balneario que tiene todo para resurgir y convertirse de aquí a la próxima veintena en uno de los sitiales más importantes de la zona. No nos olvidemos de que los "veraneantes" son en gran medida los que construyen el balneario. Estamos siempre cortos de espacios públicos de calidad y de bordes costeros bien hechos. Y este proyecto promete eso y más.
Señores, vean oportunidades y no amenazas. No se preocupen. Ocúpense de revisar bien los proyectos que, la mayoría de las veces, buscan mejorar la calidad de lo que ustedes mismos tienen abandonado, por el sólo hecho de querer protegerlo.
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POSTDATA: No es necesario tener un yate para disfrutar de un buen embarcadero.S

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